
Si te estás preguntando cuál es el origen del monumento que visitan casi tres millones de personas al año, necesitas saber que su nombre procede del árabe: al-Hambra (‘la roja’). Fue concebida a entre los siglos IX-XII como una zona militar (Qal'at al-hamra, ‘Fortaleza Roja’), pero no solo para eso: la Alhambra fue un fortín, un palacio nazarí y una medina (pequeña ciudad), todo a la vez. Hasta 1492, cuando se convirtió en una corte cristiana tras la reconquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. Como la zona monumental es enorme y está llena de detalles, la visita a la Alhambra nunca es corta. Hay quien la hace en una o dos horas, pero los amantes de la historia se pueden demorar más de cinco. Desde la Alcazaba a los Palacios Reales, el coqueto Cuarto Dorado, la majestuosa Sala de Comares, el palacio renacentista de Carlos V (hoy, Museo de Bellas Artes) o el célebre Patio de los Leones… ¿Por dónde comenzar?